A diario, ¿cuántas veces activamos el “piloto automático” sin ser conscientes de nuestros movimientos? En la inercia de los hábitos hay acciones a las que no les prestamos mucha atención y que aún así tienen sus secretos para optimizar los resultados.
Acá algunas sugerencias prácticas que te pueden sorprender.
Para los envases
En las latas de gaseosas o de energizantes es común que el sorbete se desplace de sitio.
Para eso, la solución fue ideada por los mismos fabricantes hace añares. El pequeño agujero que hay en la anilla de chapa del envase fue hecho para ser girado e introducir ahí el sorbete.
En cuanto a los snacks, uno de los life hacks que más circulan en internet tiene que ver con formas para mantener proporcionado su sabor. Es así que, antes de comer una bolsa de papas fritas o de maní, se recomienda sacudir su contenido y abrirla del revés para que la sal no quede acumulada en el fondo.
Al intentar traspasar el azúcar o el edulcorante de un reciente a otro ocurre algo parecido. En lugar de cortar la bolsa por alguno de sus extremos, lo mejor es hacer un agujero en el centro. Y la misma regla se aplica para los sobrecitos de bolsillo.
Otra constante es la pelea entre nuestra dignidad y el frasco de mermelada o de conservas sin abrir. Para evitar usar la fuerza bruta, en estos casos la mejor opción es recurrir a un cuchillo o tenedor que haga de palanca contra el recipiente de vidrio.
Al ser productos sellados al vacío hay que permitir que el aire ingrese por las ranuras de la tapa. En el caso de los tuppers, la solución es mojarlos con agua caliente ya que el sistema de cierre funciona a presión.
Inventos culinarios
Los intentos por alisar el papel aluminio o el papel manteca una vez que lo cortamos suelen ser inútiles. Aunque -otra vez- los fabricantes contemplaron la respuesta por nosotros.
Suele pasar desapercibidas pero -a cada lado de la caja y en la parte superior- existen un par de líneas rotuladas. En lugar de sacar el rollo de adentro, lo que hay que hacer es despegar los bordes del empaque y reacomodarlos.
Estos pliegues están diseñados para agarrar el papel y que se alise a medida que se desenrolla. ¡Es cuestión de probar!
El asombro corre además para algunos utensilios de cocina como el cucharón de pasta. Seguro alguna vez notaste que en su centro tiene un hueco mediano.
Ese espacio sirve para “calcular” (en el caso de los tallarines) la cantidad de pasta que debe hervirse por persona.
Las sartenes, las ollas y las planchas tampoco se quedan fuera de este ranking. En su caso, el misterio está en el agujero que tienen algunos mangos casi en la punta.
Antes, este recurso se pensó para sujetar la cuchara o la espátula que estuviéramos usando y así evitar que se contaminen en la mesada.
El uso de auriculares tiene su propio truco, y es bastante simple. Siempre hay que pasar el cable por encima de nuestras orejas y no dejarlo expuesto hacia adelante. De esa forma se evitará que se caigan o enganchen en la ropa.